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Rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa

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Hugo Barcia 2º D ESO

Cuando María me preguntó si quería ir a la rueda de prensa que daba la Vicepresidenta del Gobierno, la verdad es que no sabía realmente a qué se refería. Cuando me lo explicó, sentí curiosidad, me pareció que podía ser interesante y le dije que sí iba.

Así que un viernes por la mañana (las ruedas de prensa de la Vicepresidenta siempre son los viernes después del Consejo de Ministros) salimos Alberto, Jesús tres chicas y un chico de 3º de ESO y yo, un poco más arreglados que de costumbre, en un autocar hacia La Moncloa.

Cuando llegamos nos pidieron los DNI y nos hicieron pasar por el detector de metales. Al pasar yono sonó, pero a Alberto sí por la hebilla del cinturón.

Una vez dentro, un guía muy amable, nos acompañó y nos fue explicando y enseñando diferentes salas del Ministerio de la Presidencia. Me resultó curioso ver todas las cabinas de radio. Al acabar, el guía nos llevó hasta la sala donde María Teresa Fernández de la Vega, la Vicepresidenta del Gobierno, iba a dar la rueda de prensa.

Nos sentamos en un lateral entre los periodistas y escuchamos los diferentes temas que iba exponiendo. Mientras tanto yo iba tomando notas. Habló sobre la Ley Orgánica del Régimen de la Guardia Civil, que no entendí del todo; de un informe del Ministerio del Interior sobre incendios e inundaciones, que sí entendí y me pareció interesante; sobre el referendum del Tratado de Lisboa y sobre la candidatura de los Juegos Olímpicos de Madrid 2016. urante bastante tiempo se refirió al buque Alakrana, que había sido secuestrado horas antes por piratas somalíes y los periodistas hicieron muchas preguntas sobre este tema.

Me sentí bien porque aunque el tono de las preguntas y respuestas era de seriedad, el ambiente era relajado.

Al terminar, la Vicepresidenta se nos acercó, nos preguntó de qué colegio éramos y estuvo hablando un poco con nosotros mientras los periodistas nos hacían fotos.

Salimos, cogimos otra vez el autocar de vuelta al colegio y como llegamos más tarde de lo que esperábamos, Jesús y Alberto nos invitaron a comer.

Como experiencia estuvo muy bien, aunque no iría allí todos los viernes. Me resultó muy interesante, conocí un lugar que no mucha gente conoce y pude asistir a un acto que no se puede ir normalmente. Y, además, me divertí.